Vida Saludable con la Enfermedad de Alzheimer

Una combinación del estímulo social, mental y físico puede ser la mejor medicina para una vida saludable. Incluso después de un diagnóstico de la enfermedad de Alzheimer, las actividades placenteras deben continuarse y modificarse según sea necesario. El ejercicio regular y una dieta nutritiva también son importantes para los pacientes de Alzheimer. Aquí hay algunos hábitos de mantener un estilo de vida saludable, que puede ayudar a los pacientes a sobrellevar mejor el impacto de este trastorno.

Mantenga una mente activa

La evidencia preliminar sugiere que mantenerse mentalmente activo puede estar asociado con la preservación de la función cognitiva. Los niños y adultos jóvenes acumulan "reservas" en el cerebro por medio de la lectura y de emprender desafíos mentales, por otra parte los adultos mayores pueden seguir desarrollando estas conexiones cerebrales mediante actividades estimulantes. De hecho, el desarrollo de estas reservas cognitivas es un proceso permanente en el que algunas células nerviosas (neuronas) se forman, algunas mueren, y otras se interconectan. Las siguientes actividades contribuyen a la formación de estas conexiones neuronales vitales que pueden durar toda una vida; y pueden mitigar el declive cognoscitivo en la persona:

  • Leer progresivamente libros cada vez más desafiantes
  • Aprender un instrumento musical
  • Estudiar un nuevo idioma
  • Crear arte
  • Jugar ajedrez
  • Participar en otras actividades mentales

Si bien hay muchas actividades que pueden estimular la mente, entre ellas la búsqueda de pasatiempos favoritos probados y eficaces, como juegos de mesa y juegos de cartas, crucigramas, rompecabezas y juegos de palabras también es valiosa. La mayoría de estos juegos tienen el beneficio adicional de mantener y aumentar el contacto social con amigos y familiares.

Últimamente, los adultos mayores han estado jugando más videojuegos y usando la computadora para entretener y energizar sus cerebros.

Otros ejemplos de actividades beneficiosas son:

  • Leer revistas y periódicos
  • Escribir y mantener correspondencia vía correo postal o electrónico
  • Conversar y cantar
  • Visitar museos
  • Asistir a obras de teatro
  • Descubrir otras formas novedosas de llevar a cabo las rutinas

Realice ejercicio regularmente

Hacer ejercicio de por vida reduce las probabilidades de que una persona desarrolle diabetes, hipertensión, accidentes cerebrovasculares (apoplejía, ictus, derrame cerebral) y enfermedad cardiovascular; todo lo cual puede estar asociado con un mayor riesgo de la enfermedad de Alzheimer. El cerebro también se beneficia enormemente por el aumento de la circulación sanguínea provocada y prolongada por la actividad física regular.

El ejercicio mejora de manera integral la aptitud física y mental, y la salud emocional. El ejercicio es excelente para:

  • Liberar estrés
  • Mantener un peso saludable
  • Mayor flexibilidad

Se recomienda una combinación de ejercicio aeróbico, entrenamiento de fuerza o resistencia y actividad para aumentar la flexibilidad. La capacidad del individuo con Alzheimer para disfrutar de actividades recreativas dependerá en parte de la etapa de la enfermedad. Muchas actividades todavía se pueden continuar realizando con algunas adaptaciones. Algunas formas de ejercicio sugeridas para quienes viven con Alzheimer puede incluir:

  • Caminar con un acompañante
  • Tomar clases de ejercicio aeróbico en un centro para adultos mayores o en una piscina local
  • Realizar jardinería ligera
  • Jugar deportes modificados con otras personas

A medida que avanza la enfermedad, todavía vale la pena salir y tener actividad física, para mantener el tono muscular y la fortaleza del cuerpo y elevar el estado de ánimo. Las sesiones con un fisioterapeuta pueden ser beneficiosas.

Asegúrese de discutir cualquier plan de ejercicios con su proveedor de atención médica, así tendrá un programa de ejercicios apropiado que pueda adaptarse a sus necesidades específicas.

Consuma una dieta variada

Consumir una dieta alta en granos integrales, frutas y verduras, y baja en azúcares y grasas puede reducir la incidencia de muchas enfermedades crónicas. Los investigadores siguen realizando estudios para saber si estas modificaciones dietéticas también son aplicables a la enfermedad de Alzheimer.

Además su dieta debería tener la siguiente composición:

  • Ser baja en grasas saturadas y azúcares agregados
  • Contener ácidos grasos omega-3 que incluye los siguientes alimentos:
    • Pescado graso como el atún y el salmón
    • Nueces y semillas
    • Ciertos aceites como el de canola y oliva
  • Ser rica en antioxidantes (como las vitaminas C y E, luteína y zeaxantina) que se encuentran en los siguientes alimentos:
    • Verduras de hoja verde (por ejemplo, espinacas)
    • Verduras crucíferas (por ejemplo, brócoli y coliflor)
    • Bayas
    • Tomates
    • Uvas Rojas
    • Zanahorias

Para obtener recetas saludables que incluyen algunos de los alimentos mencionados anteriormente, llámenos al 1-855-345-6237.


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