Reduzca su Riesgo de la Enfermedad de Alzheimer

James M. Ellison, MD, MPH

Conozca algunos consejos útiles que pueden retrasar la aparición de la enfermedad de Alzheimer o reducir la rapidez de su curso destructivo.

En mi clínica de trastornos de la memoria, mis colegas y yo evaluamos muchos adultos mayores que están afrontando los síntomas de la falta de memoria u otros problemas cognitivos. Con frecuencia los pacientes se presentan a una cita con uno o más de sus hijos, y siempre pienso en esto como una oportunidad especial. Me gusta conocer a los cuidadores y conocer más de ellos con respecto a la vida de mis pacientes fuera del consultorio médico. También quiero asegurarme de que los cuidadores tengan la información que necesitan para hacer su trabajo.

Respondo muchas preguntas acerca de cómo ser un cuidador, y con frecuencia necesito responder a otra pregunta preponderante de ellos: "¿Qué puedo hacer para evitar que esto me suceda?" Dado que los cambios cerebrales que se producen en la enfermedad de Alzheimer comienzan mucho antes de una década de los cambios cognitivos, parece probable que las medidas adoptadas justo desde el principio podrían alterar más tarde el curso de la enfermedad.

Medidas que puede tomar

No podemos cambiar algunos de los factores de riesgo importantes, como la edad o nuestros genes, pero otros riesgos importantes pueden ser modificados por nuestro comportamiento. Un gran volumen de la investigación realizada se ha enfocado en determinar las medidas preventivas más importantes para implementar, y mucho más se hará en el futuro.

Muchos investigadores están participando en esta emocionante tarea dirigida a prevenir o retrasar la enfermedad de Alzheimer a través de factores modificables del estilo de vida. Y ahora, en una reseña reciente de un artículo publicado por el Dr. Baumgart y sus colegas,1 tenemos una fotografía de la opinión actual y de evidencia con respecto a las medidas preventivas que todos podemos tomar, las cuales podemos resumir a continuación:

Fumar

El tabaquismo ahora parece ser un factor de riesgo para el deterioro cognitivo en los últimos años y este riesgo se puede reducir sustancialmente con sólo dejar de fumar. Hay poca excusa para comenzar o continuar fumando a la luz de los conocimientos médicos actuales.

Diabetes

La diabetes, una enfermedad que afecta a más de una cuarta parte de los adultos mayores en los Estados Unidos, parece probable que desempeña un papel en el deterioro cognitivo temprano. La relación entre la diabetes y la demencia es complicada ya que la diabetes afecta muchos aspectos de la salud. Controlar el peso y la dieta temprano en la vida puede ayudar a reducir el riesgo de diabetes.

Control de peso

La obesidad, es un problema muy extendido especialmente en los países más ricos, se sospecha que es otro factor de riesgo para la demencia, aunque no todos los investigadores han llegado a esta conclusión. Por ejemplo, la obesidad en la edad avanzada, no parece ser un factor de riesgo para la  demencia.

Colesterol

Otra pregunta que queda abierta es si o no el colesterol alto aumenta el riesgo de demencia o si las estatinas disminuyen el riesgo de demencia, aunque hay otros beneficios para la salud asociados con el uso de estatinas y la reducción de colesterol.

Presión arterial

Muchos estudios, aunque no todos, han relacionado la hipertensión de la mediana edad (pero no la de edad avanzada) con el deterioro cognitivo. Los medicamentos que reducen la presión arterial alta de la edad mediana parecen reducir el riesgo tardío de deterioro cognitivo.

Actividad física

Más allá de la gestión de las enfermedades médicas, un apoyo firme ha sido dado por algunos estudios sobre la importancia de la actividad física para reducir el deterioro cognitivo y la demencia.

En la actualidad, un tema importante para los científicos de cómo evaluar esto, es determinar con más exactitud qué tipos de programas de ejercicios son mejores que otros, así como identificar las mejores pruebas cognitivas.2

Estudios influyentes han demostrado que incluso la actividad física moderada reduce el riesgo de deterioro cognitivo en la edad avanzada. El ejercicio ha demostrado ser más valioso si es regular y vigoroso. Investigaciones recientes sugieren que la conducta sedentaria durante la edad joven adulta, como ver al menos cuatro horas de televisión diaria estaba vinculada con una falta de memoria y habilidad funcional en la mediana edad.

Ejercitar su cerebro

La actividad cognitiva, tales actividades más mentales e interesantes como resolver rompecabezas y otros juegos mentales, también pueden ser beneficiosos, aunque los datos son menos concluyentes acerca de un vínculo más específico a la demencia. Los años de educación formal, son una medida que puede estar relacionada con la actividad cognitiva, y está fuertemente considerada un factor preventivo de la demencia.

Dieta

El efecto de la dieta sobre el envejecimiento cognitivo óptimo ha sido difícil de estudiar, pero la reducción de riesgo se ha encontrado en los estudios de la dieta mediterránea,3 la dieta DASH,4 y la más reciente; la dieta MIND.5 Cada una de ellas hace hincapié en limitar la ingesta de carne roja y se centra en los granos integrales, frutas, verduras, pescado, nueces y aceite de oliva. El consumo regular de una cantidad pequeña o moderada de alcohol parece ayudar, también; aunque quizás no para aquellos que han heredado el gen ApoE4.

Beber una cantidad diaria moderada de café, en un estudio reciente, reportado por la Dr. Margaret Chute y sus colegas, lo asoció con un mejor rendimiento de la memoria en varias pruebas administradas a adultos mayores clínicamente normales.6

Los ácidos grasos Omega-3 pueden tener un papel preventivo de deterioro cognitivo,7 a pesar de que no se encontró  un efecto preventivo de demencia en un estudio más amplio y bien diseñado.8

Los suplementos de vitamina E no fueron hallados mejores que el placebo para prevenir la progresión del deterioro cognitivo leve en un estudio bien diseñado. La adhesión a una de las dietas saludables para el corazón parece más beneficiosa que centrarse demasiado en cualquier suplemento  específico.9

Soledad

La investigación también vincula la soledad con un deterioro cognitivo más acelerado. Las investigaciones anteriores también han asociado los efectos dañinos del aislamiento social en la salud, y favorece los efectos de la participación social en la curación.

Otras Condiciones Médicas

El riesgo de deterioro cognitivo se ve influido por una serie de otras condiciones médicas, y varias importantes y tratables que son la depresión, trastornos del sueño como la apnea, y la lesión cerebral traumática. Un análisis reciente de muchos estudios también señaló como factores de riesgo para la enfermedad de Alzheimer la acumulación significativa de placa en la arteria carótida, la presión arterial diastólica excesivamente baja y niveles anormalmente elevados de un aminoácido llamado homocisteína en la sangre.10

Corramos la vozPromovamos un envejecimiento más saludable

En la actualidad, más de cinco millones de adultos mayores en los Estados Unidos y un estimado de 47 millones en el mundo viven con demencia. Incluso si un tratamiento médico de gran excelencia surgiera pronto, las medidas potencialmente preventivas, como las descritas aquí se deben mantener firmemente. Cualquier elemento que retrasa la aparición de deterioro cognitivo o reduzca la rapidez de su curso destructivo mejorará muchas, muchas vidas. Nuevas inmunoterapias como solanezumab11y otras pueden ayudarnos a retrasar el curso de la enfermedad de Alzheimer, pero no hay necesidad de esperar a que estos medicamentos estén disponibles. Herramientas eficaces para la prevención del deterioro cognitivo ya están disponibles para todos nosotros: la actividad física y cognitiva, dieta saludable, y el control de la enfermedad. La evidencia de estudios como el estudio finlandés de intervención geriátrica para prevenir el deterioro cognitivo y la discapacidad12 ya están demostrando que los cambios de estilo de vida pueden mejorar el rendimiento cognitivo. ¡Vamos a correr la voz y promovamos el envejecimiento saludable!



Fuentes:

  1. Baumgart M et al. Summary of the evidence on modifiable risk factors for cognitive decline and dementia: A population-based perspective. Alzheimer’s & Dementia 2015;11:718-26.
  2. Sink KM et al. Effect of a 24-month physical activity intervention vs health education on cognitive outcomes in sedentary older adults: the LIFE randomized trial. JAMA. doi:10.1001/jama.2015.9617.
  3. Huhn S et al. Components of a Mediterranean diet and their impact on cognitive functions in aging. Front Aging Neurosci. 2015 Jul 8;7:132.
  4. Tangney CC et al. Relation of DASH- and Mediterranean-like dietary patterns to cognitive decline in older persons. Neurology. 2014 Oct 14;83(16):1410-6
  5. Morris MC et al. MIND diet associated with reduced incidence of Alzheimer's disease. Alzheimers Dement. 2015 Feb 11. pii: S1552-5260(15)00017-5.
  6. Chute MP et al. Moderate Caffeine Consumption Is Associated with Better Memory Scores in Clinically Normal Older Adults. AAIC 2015, Toronto, Abstract ID: 3714.
  7. Kato S et al. Effects of Dietary n-3 PUFA Intervention on Cognitive Function and Mental Health in Japanese Oldest-Elderly with Dementia. AAIC 2015, Toronto, Abstract ID: 2334.
  8. Chew EY et al. Effect of omega-3 fatty acids, lutein/zeaxanthin, or other nutrient supplementation on cognitive function: the AREDS2 randomized clinical trial. JAMA. doi:10.1001/jama.2015.9677
  9. Gill SS et al. Lifestyles and Cognitive Health What Older Individuals Can Do to Optimize Cognitive Outcomes. JAMA. 2015;314(8):774-775. doi:10.1001/jama.2015.9526.
  10. Xu W et al. Meta-analysis of modifiable risk factors for Alzheimer's disease. J Neurol Neurosurg Psychiatry 2015. doi:10.1136/jnnp-2015-310548.
  11. Siemers ER et al. Phase 3 solanezumab trials: Secondary outcomes in mild Alzheimer's disease patients. Alzheimers Dement. 2015 Aug 1. pii: S1552-5260(15)02148-2
  12. Ngandu T et al. A 2 year multidomain intervention of diet, exercise, cognitive training, and vascular risk monitoring versus control to prevent cognitive decline in at-risk elderly people (FINGER): a randomised controlled trial. Lancet. 2015 Jun 6;385(9984):2255-63.

Este contenido ha sido actualizado el: Martes, Septiembre 22, 2015

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